Datos físicos. Geografía,
fauna, flora...
El
municipio de Villamanín se ubica en la montaña
central del norte de la provincia de León, siendo su
acceso principal a través de la carretera N-630, que
comunica la meseta con el Principado de Asturias.
El término municipal se inicia, de sur a norte, en el
propio pueblo de Villamanín, distante 46 km. de León
y finaliza en el mismo alto de Pajares, a 1.379 m.,en la raya
de Asturias.
Es, por lo tanto, territorio de brava orografía, cuyas
alturas oscilan entre los 1.129 y los 2.181 metros. La espina
dorsal de la carretera viene acompañada desde el Puerto
por el río Bernesga. El río nace en las inmediaciones
de Pajares, a 1.430 m. de altitud, y es conocido como arroyo
de ´Fornillos´, hasta unirse al ´Camplongo´.
Una vez rebasado Villamanín, en ´El Tueiro´
pasa al vecino municipio de Pola de Gordón. Hermosos
valles transversales, descritos y admirados por los geógrafos
y los viajeros extienden el término hacia el oeste, por
las márgenes del río ´Rodiezmo´,
donde se asientan poblados míticos, como el propio Rodiezmo,
San Martín o Poladura de la Tercia. Más adelante,
superada la Collada de los Avellanales, se abre un nuevo valle,
con los pueblos de Casares y Cubillas de Arbas, al encuentro
de Luna, en el término de Aralla.
Los montes de estos dominios unen a su belleza el aroma de lo
legendario: Las mal llamadas ´Tres Marías´,
(macizo que comprende ´El Palero´, 1.893
m., ´Las Cangas´, 1.930 m. y ´Los
Corros´, 1.971 m.); la ´Peña Barragana´,
o ´Peñalaza´
cada uno de los
cuales tiene una mitología particular.
En el este, el vecino y hermanado Concejo de La Mediana, con
quien comparte historia y tradiciones, está a solo cinco
kilómetros, en la Collada de Cármenes. El imponente
´Pico Fontún´, (1.853 m.) mirador
de la llanura, junto a Villamanín, tiene en La Mediana
el nombre de ´Machacao´.
Si miramos al norte, la raya del monte se eriza de picachos,
desfiladeros y cuetos inverosímiles, en el triándolo
encantado de Millaró, Tonín y Pendilla, al que
los alpinistas llaman la ruta de los ´dosmiles´.
Allí están ´Brañaballo´
(el techo del municipio, con sus 2.181 m. de altitud), el Pico
´Tres Concejos´ (porque es vertiente a Lena,
Río Aller y La Tercia, 2.020 m.), los ´Celleros´
(2.035 m.) y ´Pisones´ (2.050 m.). El Puerto
de ´La Carisa´, sobre Pendilla, fue
antecedente de Pajares en las rutas del norte. El ´Cueto
Negro´ (1.856 m.) remata el dibujo de la raya, mirando
hacia el poniente
Así, este amontonamiento de cumbres emblemáticas,
define la idiosincrasia del territorio, aunque las vegas verdes
y abundosas abrazan el fluir de los ríos, al fondo de
los valles. Vallinas recatadas, como la de Camplongo o inmensos
pastizales, como en Rodiezmo y Casares. Pero la alta montaña
es la enseña del territorio.
Describir los plegamientos talmente accidentados, con sus grandes
masas calizas, pizarras y cuarcitas del Carbonífero,
las cotas de nivel de cada punto de la cordillera, el discurrir
de los pasos antiguos y modernos, la extensión de los
pastizales que alcanzan el espinazo de los montes, su notable
biodiversidad
sería un empeño hermoso, pero
imposible de este espacio de una página Web. De ello
se han ocupado los geógrafos, a quienes nos remitimos.
Quisiéramos simplemente dar aquí noticia de un
precursor de la geografía moderna de nuestra comarca:
Fue Modesto Medina Bravo, quien ejerció de maestro en
Canseco, donde se casó. Más tarde llegó
a Inspector de Enseñanza Primaria, lo que le dio ocasión
a conocer la provincia de León, y particularmente la
montaña. Por ello, en 1.927 inauguró la moderna
geografía provincial, al publicar su obra "Tierra
leonesa. Ensayo geográfico sobre la Provincia de León".
Represaliado tras la guerra civil, perdió su empleo y
pasó a la Empresa privada, tras enormes penalidades.
Su obra citada es pionera en la descripción de nuestras
tierras, y por ello le rendimos un homenaje, desde estas breves
notas.
El municipio de Villamanín no se destaca por la amplitud
de su arbolado: Fue territorio fronterizo, de ´bustos´
o quemados del monte, donde asentar ganados y colonos. Los ejemplos
se multiplican aún hoy día en la toponimia de
los pueblos: Así ´Bustamores´ y ´Bustamarca´
en Pendilla, ´Busbudel´, en Busdongo, ´Bustuburín´,
en Casares, ´El Bustillo´, en Millaró,
´Busto´, en Poladura, y el propio pueblo
de ´Busdongo´
Después de esta orgía del fuego, la superficie
arbolada del municipio, según el ´Atlas de
León´, alcanza las 3.800 ha. , pero de
ellas solo 100 son consideradas como ´monte maderable´.
Por ello, aparte de algunas masas de haya, roble o pino de repoblación,
a más de los arbustos habituales que adornan las riberas
de los ríos, donde abundan las orquídeas amarillas
y rojas, el territorio se desnuda hacia el norte de pradería
y monte bajo, donde pervive una endémica vegetación
típica de los canchales: Aliagas, urces, cantuesos, tomillos,
cervunales y los piornos y retamas que en primavera enceguecen
la visión. Una pluviometría de 1.257 mm./año
hace que el territorio se catalogue como ´húmedo
superior´, a lo que colaboran las nieblas que persistentemente
se asoman del norte.
La fauna mantiene, a pesar de la huella omnipresente del hombre,
el latido salvaje del territorio: Corzo, rebeco, lobo, jabalí,
águila, milano, perdiz, ánade, trucha... y el
paso ocasional del oso pardo, en busca de los frutos silvestres
(arándano y grosella) o panales de miel. Es una fauna
residual, de los territorios no contaminados, acosada por la
civilización, pero defendiendo su ´hábitat´
entre los pliegues de los valles, los recodos del río,
las oquedades de los riscos.
La geografía, la fauna y la flora de este territorio
de altura es, no obstante, más para verla que para contarla.