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Tradiciones

La pervivencia de las tradiciones (recuerdos ancestrales del antiguo sistema de vida) en el municipio de Villamanín es un hecho que llama poderosamente la atención. Algunos núcleos han conservado hasta el día de hoy memoria y rastro de antiquísimas costumbres. Son los más apartados, como Pendilla o Millaró, y los que proceden del territorio de la Abadía de Arbas, donde los modelos de vida más antiguos se enquistaron con inusitado vigor.

Por problemas de espacio, señalaremos solo las tradiciones de carácter festivo, que individualizan al territorio, por ser específicas de estos pueblos. Su vigencia superó la guerra civil, y algunas personas continúan en el secreto de las mismas, conocen su desarrollo, los cantos ceremoniales que las acompañaban, e incluso los atavíos propios de estos ritos, cuando menos centenarios.

Daremos, además, escuetas noticias sobre el costumbrismo. El tema es tan extenso que merece un espacio mayor.


Los ´Tafarrones´.-

Esta celebración antiquísima es, en esencia, una comparsa de disfraces, que se organizaba el día primero de año, y representaba escenas lúdicas de la vida diaria, propias de territorios pastoriles.
Su origen, como se desprende de toda la simbología aneja, es claramente celta, y adquiere variantes de gran interés entre las celebraciones de Rodiezmo, o de Cubillas de Arbas, donde se llamaban ´Los Zafarrones´.

La comparsa tenía como objetivo escenificar y distraer, moralizar y asustar, dar la bienvenida al Año Nuevo, pero sobre todo romper con la estrechez de la vida diaria, ´tomar la parva´ en medio del jolgorio o recaudar dinero y alimentos para organizar comidas y cenas comunales, de amplia participación.

Los ´Tafarrones´ - que volvieron a celebrarse en Rodiezmo hace muy pocos años - mantuvieron atributos propios de sociedades colectivistas arcaicas, pero al mismo tiempo fueron evolucionando, y al igual que los carnavales, cedieron un espacio de protagonismo a la Iglesia, al objeto de asegurarse su supervivencia: La asistencia de los personajes grotescamente vestidos con pieles de conejo o cordero a la Misa, donde el ´Tafarrón Grande´ hacía sonar sus cencerros en el momento de la ´Consagración´, buscaba, sin duda, una tolerancia o complicidad del estamento eclesiástico, sin el cual esta celebración pagana hubiera sido impensable, durante siglos.

 


La ´Hiecha´ . Los ´Peregrines´.-

´Echar la hiecha´ fue costumbre de Casares de Arbas, difícil de definir. Era, en esencia, la facultad de ocuparse del cuidado de la Virgen del Carmen, la preparación de los ´Ramos de la Virgen´, una especial mayordomía que se renovaba cada año. Es preciso profundizar en el conocimiento de esta tradición.

´Los Peregrines´, o ´Pelegrines´ eran unos particulares festejos de Rodiezmo, que continuaban los ´Tafarrones´, hasta el día de Reyes. En este caso, los personajes no eran fijos, sino que la gente se disfrazaba a su libre albedrío, las comparsas eran anárquicas y sin guión fijo, y los lances tenían lugar de modo improvisado, a cualquier hora del día o de la noche. Los ´Peregrines´ eran una manifestación incontenible de alegría, que celebraba la Navidad y el Nuevo Año. No se conocen canciones propias de estas jornadas festivas, pero seguramente las hubo. Este tipo de celebración tenía lugar en otros pueblos durante los ´Carnavales´ previos a la Cuaresma.


Los ´Ramos´ de Navidad.-

Ofrenda de Nochebuena, de los mozos y mozas, e incluso los niños, a la Virgen María, con motivo del Nacimiento. En realidad el ´Ramo´ es una pieza de madera, profusamente adornada con cintas de colores - antiguamente de papel - y velas de cera, para la iluminación de los templos. La cera fue durante siglos un material muy apreciado y costoso, pues se extraía exclusivamente de las colmenas. En algunas parroquias esta ofrenda se había diversificado, de modo que la cera recibida fuera lo más abundante posible. Así en Casares de Arbas existían Ramos de tres, cinco y siete velas, mientras en Rodiezmo los niños ofrecían su Ramo a San Antonio, mientras que las mozas lo hacían a la Virgen del Rosario y a la Inmaculada: La parroquia se garantizaba, con ello, tres ramos, con sus correspondientes velas.
Podemos ver en el museo de Casares de Arbas la reproducción de sus tres Ramos. En la iglesia de Cubillas está el armazón de su Ramo antiguo, y también en la de Rodiezmo…

Pero lo que importa es rescatar las canciones que acompañaban la ofrenda, y para ello hemos grabado letra y música en los pueblos de Rodiezmo y Casares, lo que prueba que esta tradición sigue viva en la comarca. Todo ello pasará al pentagrama, para ser salvado de modo definitivo. Los textos no difieren mucho de otros de la montaña leonesa; aunque sí las músicas. Véase, por ejemplo, el comienzo del ´Ramo de San Antonio´, del pueblo de Rodiezmo:

"- En este portal estamos
esperando al mayordomo,
que nos venga a abrir las puertas
para ver a San Antonio".
  -" Las puertas ya están abiertas,
entremos con cortesía
para ver a San Antonio
junto a la Virgen María". … etc.

(Textos y música recogidos por Ángel Fierro a la Sra. Pilar Castañón, de Rodiezmo. Octubre 2.004)


El costumbrismo.-

Es riquísimo en matices autóctonos. Algunos lo sistematizan en torno a las cuatro estaciones del año, lo que nos parece apropiado. Un folleto del Ayuntamiento de Villamanín lo describe como:

"El trabajo y sus útiles, los cultos candelarios, el carnaval y su simbolismo, la bendición del campo, el Corpus, el culto del fuego, el baño de la virtud en los sanjuanes… todo se conserva con pureza. Las ferias y mercados, la matanza como rito sacrifical, el filandero invernal, los ritos litúrgicos, el atuendo típico, la construcción de la palloza… el concejo medieval…"

La revista ´Los Argüellos leoneses´ inventarió y describió una serie de útiles en desuso: El Turullo, El Baleo, El Collar, El Aguzo, el Gabito o el Tajo de ratones…
Pobres intentos recapitulativos, que en otro momento deberemos ampliar.


Los juegos.-

Inventariar los juegos tradicionales de la comarca sería una gozosa empresa, en esta época uniformizada de los videojuegos y las ´play stations´.
Un tímido acercamiento lo hizo la desaparecida revista ´Los Argüellos leoneses´, en sucesivos números. Otros intentos añadieron noticias, pero la magia de los juegos antiguos continúa inexplorada. Damos alguna pista:

La Bigarda, con su palo ´el gamocho´, Las Pitas, El Gincho, La Barra, El Manro, el Lirio-Lario, La Gocha, y … por supuesto, Los Bolos...


El traje de fiesta y las joyas tradicionales.-

La descripción de la indumentaria tradicional de La Tercia y Arbas está ya felizmente realizada. Podemos consultarla, en el estudio de Concha Casado, ´La Indumentaria tradicional en las Comarcas Leonesas´, editado por la Diputación de León. Dedica a los Argüellos las páginas 163 hasta la 175.
Otra fuente resulta ser la desaparecida revista ´Los Argüellos leoneses´, que en sus números 1 y 2 publica sendos artículos sobre la ´Indumentaria popular de Cubillas de Arbas´, firmados por Francisco Javier Emperador y Marcos.
Además existen piezas auténticas del vestuario, joyas y accesorios en los Museos de la zona, y por ello omitimos aquí su descripción.



Como hemos dicho, el patrimonio tradicional del municipio es un tema tan amplio e interesante que los márgenes de nuestra página resultan irrisorios.

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Réplica de los Tres 'Ramos de Navidad' de Casares de Arbas.

En su 'Museo de Cultura Antigua' exhiben inusitado colorido, y son fiel reproducción de los ancestrales tres 'Ramos' del pueblo.

Autor: Javi Cañizares, 2004.

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Utensilios del pastor, en una casa de Cubillas de Arbas.

Algunos de los elementos del pastoreo, tan cercanos y tan antiguos.

Autor: Ángel Fierro, 2004. (Por cortesía de Benigno Cañón y Nélida Carro, de Cubillas).

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Pendientes del siglo XIX.

La filigrana de la plata, para las grandes ocasiones.

Autor: Ángel Fierro, por cortesía de la Sra. Nieves Alonso de Villamanín, quien posee una interesante colección particular de joyas antiguas, piezas de ajuar, pañuelos, monedas y piezas auténticas del traje de fiesta tradicional.