Altitud:
1.320 m.
Distancia al Ayuntamiento: 12,0 k.
Fiesta: 15 y 16 de agosto (Nuestra Señora y San Roque)
Etimología
Un
´Casar´, como es sabido, fue una edificación
de la etapa hispano-romana de tipo agrícola y ganadero.
Por tanto el pueblo de Casares tuvo su origen alrededor de una
o varias alquerías, que aprovecharon desde la época
de la romanización la buena calidad de su terreno de
pastos y vega cultivable.
Historia
y legendaria. Actualidad
Hablar
de Casares de Arbas es acercarse a un universo en ebullición.
Lo es por la belleza de su entorno, dulce y bravío a
la vez. Por una historia dilatada, con rasgos de nobleza aún
presentes en sus muros. Por un incandescente folklore autóctono,
de impensable vigor aún hoy en día, que cautivó
a investigadores tan avezados como Miguel Manzano. Por la propia
idiosincrasia de sus gentes, altivas, independientes, celosas
de sus raíces y defensoras de todas sus singularidades
.
Se achaca este apego por el terruño al ancestral aislamiento
del valle, a la vez que su casi autosuficiencia en épocas
pasadas. Fue pueblo muy poblado, de tradición merinera
de Trashumancia, (440 habitantes en el año 1900). La
lejanía de Arbas, y relativa autonomía, por su
carácter de realengo, acentuó su espíritu
autogestionario. En la época de la creación de
los Ayuntamientos constitucionales (inicios del siglo XIX) fue
cabeza de su propio municipio, y solo la gran mortandad de varones
durante la guerra civil (1936-1939) dio inicio a su declive,
agudizado por el cambio de los sistemas de vida.
De su entorno nos hablan topónimos históricos
y descriptivos, como ´Bustuburín´,
´Usiego´, la ´Majada el Cojo´
o ´El Villar´, y los referenciales Picos
Calizos, ahora llamados impropiamente ´Tres Marías´.
|
Son
también conocidos como ´Los Corros´
,´El del Medio´, ´El
Palero´. Éste último se menciona
en la coplilla popular, que llamó la atención
a Modesto Medina Bravo, en la época de preguerra,
y que decía:
"Cuando
las Tres Marías van al Palero
salen los de Casares del filandero"
Ya dijimos que se interesó este gran estudioso
por el asunto, e incluso consultó en el pueblo
en la década del 1.980
pero no sabemos si
obtuvo suficiente respuesta.
|
En
Casares hubo minas antiguas, en ´La Sieme´
y ´Focella´, siendo éste último
un poblamiento prerromano, de tipo castreño. Es memoria
popular que Focella se despobló por un envenenamiento
de todos sus habitantes.
De tan legendario pasado conserva al menos dos escudos heráldicos,
(Uno de ellos descrito por Pío Cimadevilla) y la curiosa
´Casa del Gallo´, porticada con arco
de medio punto y un esotérico grabado del gallo, en la
fachada.
Como muestra de su importancia ganadera, baste inventariar sus
veceras en pleno siglo XX: Hubo hasta diez veceras de
vacas, 1 de caballos, 1 de añojos o magüetos (terneros
de más de un año), 1 de tarrales (terneros de
menos de un año, que se apartaban para destetar y aprenderlos
a pacer), 3 de ovejas, 1 de cabras y 1 de chivos, que se apartaban
para destetar.
De todo este microcosmos pastoril, solo resta una importante
cabaña de vacas de carne, cuidadas por ´pastores
eléctricos´ y trashumantes a Extremadura. Se ha
invertido, por tanto, el sentido de las rutas ancestrales.
El conocido Embalse de Casares y su último recrecimiento
que hará acercarse el agua al cementerio del pueblo,
anegando su vega baja y más productiva, merma, lógicamente,
sus posibilidades como pueblo ganadero. Pero nada parece arredrar
a los indómitos vecinos, que han puesto en los Tribunales
el espinoso asunto del justiprecio.
En el centro del pueblo se alza el hermoso complejo de la ermita
de San Roque y el viejo molino comunal. Son joyas pretéritas
y actual área de esparcimiento. La ermita pasó
hace unos años a propiedad particular, pero el pueblo
intenta recuperarla, para ubicar en ella su Museo Etnográfico,
que ahora está en la antigua y pequeña escuela
de niñas.
Es en la creación de este ´Museo de Cultura
Antigua´ donde Casares dio un paso de gigante para
preservar sus tradiciones y raíces. Un análisis
amplio de este museo será abordado en el capítulo
dedicado a la ´Vida Cultural´.
En el interior del pueblo existe, como local comunitario, la
´Casa de los Mozos´, que el pueblo levantó
en su época de esplendor: Sobre el dintel de la puerta
aún aparece la dedicatoria:
´J.
MONTAÑESA D. CASARES. AÑO DE 1928´
En
ningún otro campo, sin embargo, emerge con tanta fuerza
el aprecio por sus raíces como en la conservación
de su folklore y cancionero autóctonos:
Estos ancestrales legados, en otros puntos ya desaparecidos,
cobran aquí nueva actualidad, con el empeño de
mantenerlos vivos: Tradiciones como las de ´Los tres
Ramos de Navidad´, ´echar la Hiecha´,
´La Nina´, del Carnaval, la recreación
del ´Traje de fiesta tradicional´, la fundación
del ´Grupo de Mujeres de Casares´, con su
propio pendón, bordado en 1.994
Canciones de ronda, baile y ventaneo, romances, cantos de trabajos,
nanas, villancicos y otras tonadas, cuya punta de iceberg afloró
el musicólogo Miguel Manzano, en su célebre "Cancionero
leonés"
Pero aún resta todo un
tesoro escondido, y no olvidado, que nos proponemos sacar a
la luz del pentagrama, si la buena disposición de Cilinia,
Carmensol, Ángeles, Yolanda, Marucha, Nieves y demás
mujeres de Casares nos ofrecen esta oportunidad.
Casares era - o es todavía - un universo en ebullición.